El relato que se puede leer a continuación lo escribí a partir de lo que aprendí en el fascículo número trece
del curso de escritura creativa "El placer de escribir" de Planeta
deAgostini.
El fascículo trece se titulaba "Los personajes: cómo hacer que seduzcan"
El anunciado del ejercicio era el siguiente:
UN PERSONAJE CREÍBLE
1. Piensa en un personaje ficticio de la tradición que tenga las características de alguno de los arquetipos que hemos visto en la lección.
2. Créale un objetivo a este personaje.
3. Otórgale una marca, una característica que lo haga diferente al resto y que no comparta con el personaje en el que se basa.
4. El personaje debe dudar o sufrir una contradicción vital que lo humanice.
5. Una vez creado el personaje y sus características, escribe una escena que no supere los 4200 caracteres con espacios en la que lo veamos en acción.
El personaje en el que pensé fue en un rebelde. Según el fascículo número trece:
" Aquellos que van contra las reglas forman parte de otro clan. Hablamos de los rebeldes, esa clase de personajes que solo necesita una condición para existir: la presencia de unas normas que puedan ser transgredidas.
En su condición de ser social, adaptado a la vida en comunidad, el ser humano debe regir su conducta mediante leyes. Pero no todos suelen estar conformes con ellas, y es allí donde aparece la figura de este arquetipo insumiso."
Son rebeldes, por ejemplo, Prometeo, Eva y Adán, y el protagonista de"Rebelde sin causa".
El personaje rebelde es en un niño de seis años que desobedece la orden de su madre de permanecer en el coche mientras ella, desde fuera y alejada de donde está el niño, llama por el móvil. El cuento se titula "Sergio".
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martes, 5 de febrero de 2013
Sergio
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Intentó leer los
labios de mamá pegando la nariz al cristal con las manos ahuecadas.
Estaba demasiado lejos para oír lo que decía. Hacía dos canciones
del grupo Las Nubes Ambulantes que mamá había aparcado en el
párking al aire libre del súper, ya cerrado y tres canciones que
le había obligado a prometer que no saldría del coche. Pasara lo
que pasase.
Ella estaba hablando por el móvil con ese hombre, Micki.
Sabía que los dos iban al mismo instituto nocturno. No como papá,
que iba a la Upersividad, que era una escuela mucho más importante
que la de Micki. Sergio tenía casi seis años. A esa edad ya se
sabían cosas. Sabía que papá era verdaderamente listo y que
Micki era un bobo. Este pensamiento lo puso furioso. Le daba igual
que mamá se enfadara y lo castigase, pero iba a romper su promesa.
Ella no debería estar hablando con Micki. Papá no querría. Levantó
el seguro y salió corriendo del coche. Giró la cabeza y vio que
seguía hablando por el móvil, pero no la veía muy bien porque se había
formado una especie de neblina.
De todas formas, le daba igual.
Caminó hasta el final del aparcamiento. Hizo pis en el muro, pateó
unas piedras, se tumbó en el suelo mirando hacia el cielo oscuro
sin luz de luna. Las estrellas eran fuego, se lo había dicho papá.
Cuando se cansó, volvió caminando hacia el coche cantando la
canción Monstruo Buñuelo. Estaba a mitad de camino, cuando las
farolas parpadearon y se apagaron. Dejó de andar: no veía nada. Oía
la música lejana del coche, pero no sabía hacia qué dirección
caminar. Pensó en la peli Kung Fu Panda que había visto en casa de
la abuela el sábado. ¿Qué habría hecho Kung Fu Panda? Intentaba
imaginarlo cuando vio algo que le hizo gritar de terror. Un monstruo
corría a toda velocidad hacía él. Como una flecha. El malo lo
miraba fijamente con odio, quería hacerle daño.
Sergio tembló,
pero no pudo pronunciar la única palabra que quería gritar. Cerró
los ojos con todas sus fuerzas. Al poco rato el malo lo golpeó y le
hizo caer de espaldas. Se defendió dando patadas y manotazos. Al
abrir los ojos para enfrentarse al horror se dio cuenta de algo que
lo dejó perplejo. El monstruo era una bolsa de plástico. La música
familiar de Las Nubes Ambulantes volvió a sonar. Corrió a tientas
siguiendo el sonido, hasta llegar al coche donde entró y puso otra
vez el seguro. Enseguida llegó mamá, llorosa. Esta vez se las iba a
cargar.
--Cariño, ¿has cogido
frío?
Lo besó y abrazó muy
fuerte.
Sergio rompió a
llorar.
--¿Qué te ocurre? Si
sólo he estado hablando durante un cuarto de hora...Lo siento, hijo.
Miró a mamá como si
fuera la primera vez que la veía. Ya nunca más sería el bebé que
fue. Aunque quisiera. Le sonrió y ella le devolvió la
sonrisa, mientras le enjugaba las lágrimas con un pañuelo de papel.
Al cabo de un rato, arrancó el coche. Iban camino a casa.
jueves, 24 de enero de 2013
Los reyes de la arena (George R.R. Martin)
Este cuento largo me interesó porque lo recomendaron en la sección "Qué Leer" del fascículo número 13 "Los personajes: cómo hacer que seduzcan" del curso de escritura creativa El placer de escribir.
La historia es la siguiente:
En un planeta no terrestre, Simon Kress, un hombre acaudalado y no exento de crueldad hacia los animales, se divierte comprando mascotas para entretenerse en su gran mansión apartada por unos cincuenta kilómetros de la ciudad.
En un viaje a la ciudad de Asgard consigue comprar en la misteriosa tienda de "Wo y Shade" unos pequeños animales que no son insectos, sino seres con una consciencia leve. Wo le cuenta que si proyecta su imagen holográfica en el terrario donde viven estos seres lo considerarán su dios. Esto último convence al egocéntrico Simon Kress, que acaba comprando cuatro ejércitos de reyes de la arena (los blancos, los anaranjados, los rojos y negros). La comerciante le indica que los reyes de la arena se adaptan al medio, así que si los quiere mayores, tendrá que ponerlos en un terrario mayor. También le comenta que los seres comen una especie de papilla, alimento previamente predigerido que obtienen en el interior del castillo. Lo consiguen del vientre después de que esta criatura lo haya elaborado durante varios días. Sus cuerpos no admiten otro alimento. El vientre habita en el castillo, y es su madre y un estómago al mismo tiempo. El vientre asimila cualquier tipo de alimento.
Una vez en casa los empieza a alimentar, pero se da cuenta que tardan mucho en guerrear por lo que les hace pasar hambre. Cuando ve que así consigue que luchen, invita a gente a unas fiestas cuyo objetivo es lanzar animales dentro del terrario para que los reyes de la arena luchen contra ellos.
Una ex-novia furiosa por la actuación malvada de Simon destruye el terrario con un martillo, con lo que los reyes de la arena escapan e inundan la casa, el jardín, etc de Kress. Y cada vez se hacen mayores, y están más enfadados con su dios que se ha comportado como un dios castigador, terrorífico, cruel y vil.
El cuento muestra la evolución de unos guerreros muy agradecidos si se les hubiera cuidado bien, que habrían luchado de forma noble y que habrían aprendido con su lucha, que son embrutecidos por la mente perversa y sádica de su dios, que los azuza unos contra otros. El hambre y el miedo que sufren solo es para que Simon pueda disfrutar con sus batallas. En cierta forma, les impide un desarrollo normal y sano y los vuelve perversos.
Este cuento plantea muchos temas tanto de índole religiosa, como acerca de la misma naturaleza oscura del hombre.
El personaje de Simon Kress pertenece al arquetipo de personaje "rebelde"; aquel que solo necesita una condición para existir: la presencia de unas normas que puedan ser transgredidas. Aunque, a mi entender, es un paradigma de rebelde cruel y bastante estúpido. No es el prototipo de rebelde que lucha por lo que cree justo, que no claudica, sinó un rebelde que apenas es consciente de serlo.
Fue publicado por primera vez en el número de 1979 de Omni. El cuento ganó los premios Hugo y Nébula al mejor cuento.
Este relato fue llevado a la televisión en el episodio "Los arenicolas" de la serie Más allá del límite.
Si queréis leerlo: Cuento "Los reyes de la arena"
La historia es la siguiente:
En un planeta no terrestre, Simon Kress, un hombre acaudalado y no exento de crueldad hacia los animales, se divierte comprando mascotas para entretenerse en su gran mansión apartada por unos cincuenta kilómetros de la ciudad.
En un viaje a la ciudad de Asgard consigue comprar en la misteriosa tienda de "Wo y Shade" unos pequeños animales que no son insectos, sino seres con una consciencia leve. Wo le cuenta que si proyecta su imagen holográfica en el terrario donde viven estos seres lo considerarán su dios. Esto último convence al egocéntrico Simon Kress, que acaba comprando cuatro ejércitos de reyes de la arena (los blancos, los anaranjados, los rojos y negros). La comerciante le indica que los reyes de la arena se adaptan al medio, así que si los quiere mayores, tendrá que ponerlos en un terrario mayor. También le comenta que los seres comen una especie de papilla, alimento previamente predigerido que obtienen en el interior del castillo. Lo consiguen del vientre después de que esta criatura lo haya elaborado durante varios días. Sus cuerpos no admiten otro alimento. El vientre habita en el castillo, y es su madre y un estómago al mismo tiempo. El vientre asimila cualquier tipo de alimento.
Una vez en casa los empieza a alimentar, pero se da cuenta que tardan mucho en guerrear por lo que les hace pasar hambre. Cuando ve que así consigue que luchen, invita a gente a unas fiestas cuyo objetivo es lanzar animales dentro del terrario para que los reyes de la arena luchen contra ellos.
Una ex-novia furiosa por la actuación malvada de Simon destruye el terrario con un martillo, con lo que los reyes de la arena escapan e inundan la casa, el jardín, etc de Kress. Y cada vez se hacen mayores, y están más enfadados con su dios que se ha comportado como un dios castigador, terrorífico, cruel y vil.
El cuento muestra la evolución de unos guerreros muy agradecidos si se les hubiera cuidado bien, que habrían luchado de forma noble y que habrían aprendido con su lucha, que son embrutecidos por la mente perversa y sádica de su dios, que los azuza unos contra otros. El hambre y el miedo que sufren solo es para que Simon pueda disfrutar con sus batallas. En cierta forma, les impide un desarrollo normal y sano y los vuelve perversos.
Este cuento plantea muchos temas tanto de índole religiosa, como acerca de la misma naturaleza oscura del hombre.
El personaje de Simon Kress pertenece al arquetipo de personaje "rebelde"; aquel que solo necesita una condición para existir: la presencia de unas normas que puedan ser transgredidas. Aunque, a mi entender, es un paradigma de rebelde cruel y bastante estúpido. No es el prototipo de rebelde que lucha por lo que cree justo, que no claudica, sinó un rebelde que apenas es consciente de serlo.
Fue publicado por primera vez en el número de 1979 de Omni. El cuento ganó los premios Hugo y Nébula al mejor cuento.
Este relato fue llevado a la televisión en el episodio "Los arenicolas" de la serie Más allá del límite.
Si queréis leerlo: Cuento "Los reyes de la arena"
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