–¿El número doce de “Sigue tu propia aventura”.? –preguntó la quiosquera Úrsula.
Vania asintió. Cada sábado por la mañana acudía al quiosco a comprarse un libro-juego de esos en los que uno iba tomando decisiones que le desembocaban a diferentes finales.
Nunca lo leía sola; por la tarde se reunía con su amiga Eugenia y cada una tomaba su decisión. Era muy divertido, tomaban chocolate caliente con galletas y el tiempo volaba. Llevaba meses siguiendo esta rutina que encontraba emocionante.
–Parece que vamos a divertirnos. –dijo la quiosquera que tenía un ojo negro y otro gris.
Vania pensó que la mujer parecía chiflada; inquietaba, pero no habría sabido decir por qué. Le siguió la corriente y cogió la bolsa de papel con el libro-juego que Úrsula le tendía.
A las cuatro y media su amiga Eugenia la llamó para decirle que la habían castigado, pero se escaparía. A Vania le pareció fatal la idea y dijo que no sería su cómplice; que siguiera las normas. Así que a las cinco, se encontró sola en el comedor (sus padres habían salido junto con su hermano pequeño) sacando el libro de la bolsa marrón.
No pudo creer lo que veía. Le había puesto en la bolsa otro libro. Furiosa vio que era un libro usado; se titulaba “Profetas”. Maldeció a la quiosquera en voz baja, pero ya que estaba y había decidido pasarse aquella tarde lluviosa leyendo, eso fue lo que hizo.
Al acabar el libro estaba perpleja; la historia del libro era de lo más raro. Contaba la historia de una sociedad que vivía una época de prosperidad desde hacia siglos. Este bienestar lo debían a los profetas, que eran unos seres dotados de videncia que veían las futuras acciones de los malos y lo profetizaban. Los malvados eran enviados a una isla remota, donde pasaban a ser “nekos” (prisioneros). Los profetas eran un grupo selecto que era capaz de preveer las consecuencias de todas las acciones posibles. Aprendían a mejorar sus poderes, con la técnica del “ralance”, que consistía en ir actuando según las señales de su entorno cotidiano. Casi siempre sólo avisaban de quién era el futuro delincuente y miembros de la SEPLLE (seguridad especial para Lázar libre del enemigo) lo detenían. Aunque también tenían poderes para detener ellos mismos a los malhechores.
Vania encogió los hombros; las tripas le estaban sonando hacía rato y sus padres no iban a volver hasta más tarde. Sacó de la nevera la bandeja de musaka
que su madre le había dejado preparada y la metió en el microondas.
Mientras se esperaba, leyó los ingredientes del pan de molde envasado que tenía delante: harina, agua, levadura, azúcar, sal, antioxidante, llama a tus padres, o tu hermano morirá. ¿Qué? Volvió a leer y esa frase no estaba escrita. Intentaba comprender que había pasado, cuando un impacto invisible en el interior de su mente le hizo ver cómo su hermano se había dejado el inhalador en casa, después lo veía patinar en el parque rápido, cada vez más rápido, hasta que le daba un ataque de asma.
Sus padres, distraídos hablando, no se daban cuenta; y él moría ahogado. También visualizó todas las opciones posibles que hacían que se salvara o se muriera. Si llamaba contando su visión, sus padres no la creerían en ninguna de las opciones; sólo si decía que se había hecho daño, conseguiría que volvieran a casa. Realizó la llamada. Aterrada, se autolesionó la pierna izquierda con un cuchillo. A los veinte minutos, su madre miraba a Vania aliviada, porque se había temido algo peor. Ella miró de reojo a su hermano pequeño que jugaba con un camión en miniatura.
En las semanas que siguieron a este suceso, tuvo las suficientes visiones, para comprender que era una profeta.
Un viernes de abril, navegando por Facebook leyó: “Detén a Úrsula”. Lo sabía. Vania metió en su mochila una pastilla de jabón y algo de comer para entregarla a la quiosquera; este era el protocolo de detención de sospechosos por parte de un profeta.
--¡Queda usted detenida! --dijo Vania a la mujer de los ojos de diferente color.
--No. Eres TÚ la que quedas detenida.
Rápidamente dos miembros de la SEPLLE que salieron no se sabe de dónde, intentaron esposarla, pero Vania se abrazó a una farola, ofreciendo resistencia; gritó todo lo que pudo. Con la visión borrosa a causa de la adrenalina pudo ver como una mujer se situaba detrás de ella, y al poco otra delante, al cabo de cinco minutos una inmensa muchedumbre la rodeaba, protegiéndola de los miembros de la seguridad. Llorosa, miró a su izquierda, una mujer con una trenza oscura le estaba contando algo importante, pero con los nervios no oía nada. Intento escuchar.
–Todos los pobladores de Lázar somos profetas; esto es lo que intentan ocultar los poderosos. Dicen que sólo unos pocos pueden serlo. Mienten. Somos la resistencia, vamos a contar la verdad.
–Has despertado.
Vania abrió los ojos. Estaba en Lázar, sentada con un simulador de realidad cubriendo su cabeza como una visera, y tenía una buena nueva que contar.
domingo, 17 de febrero de 2013
miércoles, 13 de febrero de 2013
Ejercicio 15. Buscando problemas: el conflicto narrativo
El ejercicio que se puede leer a continuación lo escribí a partir de lo que aprendí en el fascículo número quince
del curso de escritura creativa "El placer de escribir" de Planeta
deAgostini.
El fascículo quince se titulaba "Buscando problemas: el conflicto narrativo"
El anunciado de la actividad era el siguiente:
EL CONFLICTO Y SU DESENCADENANTE
1. Primero piensa en un personaje y responde la siguiente pregunta: ¿qué es lo más importante para él o ella?
2. La respuesta a la pregunta anterior te dará la pista para definir el objetivo que el personaje perseguirá en el relato. Ahora, para acabar de formular el conflicto, piensa en la resistencia que le impedirá alcanzarlo.
3. Con la fórmula “deseo más oposición”, ya tienes el conflicto. Perfecto. Ahora imagina qué desencadenante empujará al personaje a tal conflicto.
4. Tienes el personaje, tienes el deseo, también la oposición y el desencadenante. Ya puedes ponerte a escribir: narra únicamente la escena en la que tenga lugar ese desencadenante. Una vez la escribas, ya tendrás un buen principio para una historia. ¿Querrás continuarla? Depende de ti hacerla crecer, pero ten en cuenta que, en el caso de que la envíes a la plataforma virtual del curso, solo nos has de enviar este ejercicio: el desencadenante de la historia.
5. En total, el texto no debe superar los 4200 caracteres con espacios.
Resumen de la teoría:
El personaje está en un estado más o menos "estable", hasta que sucede el desencadenante* y su vida se ve alterada. A partir de aquí, el personaje luchará para conseguir su objetivo, y llevará a cabo acciones para alcanzarlo. Para que la historia adquiera interés, es necesario que a los personajes les resulte difícil alcanzar sus objetivos. Será imprescindible que encuentre una oposición de fuerza equivalente a la del protagonista.
*Recordemos que el desencadenante es: "ese acontecimiento inesperado que lanza al personaje al conflicto y que nunca es consecuencia de la decisión o voluntad del personaje".
El fascículo quince se titulaba "Buscando problemas: el conflicto narrativo"
El anunciado de la actividad era el siguiente:
EL CONFLICTO Y SU DESENCADENANTE
1. Primero piensa en un personaje y responde la siguiente pregunta: ¿qué es lo más importante para él o ella?
2. La respuesta a la pregunta anterior te dará la pista para definir el objetivo que el personaje perseguirá en el relato. Ahora, para acabar de formular el conflicto, piensa en la resistencia que le impedirá alcanzarlo.
3. Con la fórmula “deseo más oposición”, ya tienes el conflicto. Perfecto. Ahora imagina qué desencadenante empujará al personaje a tal conflicto.
4. Tienes el personaje, tienes el deseo, también la oposición y el desencadenante. Ya puedes ponerte a escribir: narra únicamente la escena en la que tenga lugar ese desencadenante. Una vez la escribas, ya tendrás un buen principio para una historia. ¿Querrás continuarla? Depende de ti hacerla crecer, pero ten en cuenta que, en el caso de que la envíes a la plataforma virtual del curso, solo nos has de enviar este ejercicio: el desencadenante de la historia.
5. En total, el texto no debe superar los 4200 caracteres con espacios.
Resumen de la teoría:
El personaje está en un estado más o menos "estable", hasta que sucede el desencadenante* y su vida se ve alterada. A partir de aquí, el personaje luchará para conseguir su objetivo, y llevará a cabo acciones para alcanzarlo. Para que la historia adquiera interés, es necesario que a los personajes les resulte difícil alcanzar sus objetivos. Será imprescindible que encuentre una oposición de fuerza equivalente a la del protagonista.
*Recordemos que el desencadenante es: "ese acontecimiento inesperado que lanza al personaje al conflicto y que nunca es consecuencia de la decisión o voluntad del personaje".
La consejera de la Babyblue
Habían pasado veinte años, pero May habría reconocido a la consejera de la revista para adolescentes Babyblue aunque se hubiera disfrazado de koala. La pequeña fotografía de la mujer pelirroja se le había quedado grabada en su procesador mental. Babyblue había sido a principios de los noventa la revista musical española más vendida después de Súper Pop.
May prefería leer Babyblue porque a parte de las habituales secciones dedicadas a famosos del mundo de la música y del cine o consejos de belleza, contaba con una sección donde las adolescentes podían escribir sobre cualquier tema, ficticio o real, con absoluta libertad. El espacio se titulaba “Tú escribes”. Generalmente, las chicas escribían contando un problema que las preocupaba y la consejera, Darling, les daba su opinión. Muchas chicas se desahogaban explicando los problemas que tenían con su chico, la falta de libertad que tenían en casa o las peleas con sus amigas. Otras preferían dejar correr la vena literaria y plasmaban sus ideas en cuentos de fantasía. May siempre había deseado ser escritora. Disfrutaba saliendo con sus amigas en plan loco como algunas adolescentes, pero lo que más le gustaba era leer y escribir. Aunque nadie lo sabía. En un arranque de entusiasmo envío el cuento “La voluntad de Sira” que trataba sobre una muchacha decidida a permanecer virgen hasta el matrimonio. Darling tenía fama de no tener pelos en la lengua. May pensaba que a veces era demasiado irónica. Por eso, le sorprendió tanto que alabara su cuento y que la animara a seguir escribiendo. Y eso es lo que hizo. Ahora con treinta y cinco años era redactora de la revista para futuras decoradoras profesionales “Alta Decoración”.
Comprendía muy bien lo que Darling había hecho por ella. Por eso, ese sábado por la mañana estaba sentada en primera fila en la sala de conferencias del edificio “Mediterráneo” esperando el turno de preguntas y respuestas para agradecérselo. La primera conferenciante, una americana de la revista Rolling Stones, acabó de responder.
Darling miraba sonriente al público dispuesta a empezar a hablar, cuando un miembro de la organización se le acercó con cara de susto y le susurró algo a la oreja que hizo que Darling se levantara a toda prisa y saliera corriendo. May sólo dijo:
–¿Qué...?
May prefería leer Babyblue porque a parte de las habituales secciones dedicadas a famosos del mundo de la música y del cine o consejos de belleza, contaba con una sección donde las adolescentes podían escribir sobre cualquier tema, ficticio o real, con absoluta libertad. El espacio se titulaba “Tú escribes”. Generalmente, las chicas escribían contando un problema que las preocupaba y la consejera, Darling, les daba su opinión. Muchas chicas se desahogaban explicando los problemas que tenían con su chico, la falta de libertad que tenían en casa o las peleas con sus amigas. Otras preferían dejar correr la vena literaria y plasmaban sus ideas en cuentos de fantasía. May siempre había deseado ser escritora. Disfrutaba saliendo con sus amigas en plan loco como algunas adolescentes, pero lo que más le gustaba era leer y escribir. Aunque nadie lo sabía. En un arranque de entusiasmo envío el cuento “La voluntad de Sira” que trataba sobre una muchacha decidida a permanecer virgen hasta el matrimonio. Darling tenía fama de no tener pelos en la lengua. May pensaba que a veces era demasiado irónica. Por eso, le sorprendió tanto que alabara su cuento y que la animara a seguir escribiendo. Y eso es lo que hizo. Ahora con treinta y cinco años era redactora de la revista para futuras decoradoras profesionales “Alta Decoración”.
Comprendía muy bien lo que Darling había hecho por ella. Por eso, ese sábado por la mañana estaba sentada en primera fila en la sala de conferencias del edificio “Mediterráneo” esperando el turno de preguntas y respuestas para agradecérselo. La primera conferenciante, una americana de la revista Rolling Stones, acabó de responder.
Darling miraba sonriente al público dispuesta a empezar a hablar, cuando un miembro de la organización se le acercó con cara de susto y le susurró algo a la oreja que hizo que Darling se levantara a toda prisa y saliera corriendo. May sólo dijo:
–¿Qué...?
martes, 12 de febrero de 2013
Viajando en el tiempo: de historia a trama
El relato que se puede leer a continuación lo escribí a partir de lo que aprendí en el fascículo número catorce
del curso de escritura creativa "El placer de escribir" de Planeta
deAgostini.
El fascículo catorce se titulaba "Viajando en el tiempo: de historia a trama".
El anunciado del ejercicio era el siguiente:
DE HISTORIA A TRAMA
1. Elige solo una de estas cinco ideas:
- Un pintor rompe a cuchillazos el lienzo sobre el que estuvo trabajando los últimos tres años de su vida.
- La nave Conqueror aterriza en el planeta Antígona, un planeta formado únicamente por nubes de color negro.
- Saray echa al fuego un manojo de cartas manuscritas y un contrato de trabajo. En ese mismo momento, Álex toca el timbre de la casa.
- Alba mira el cartel indicador de los vuelos que llegan, mientras Pedro pierde la orientación al salir del lavabo.
- Un diputado del Parlamento Europeo hace extrañas muecas en plena sesión extraordinaria, y se pregunta qué pasa que su asistente no aparece.
Una vez escogida una de las ideas, te proponemos extenderla a un párrafo de no más de 200 caracteres con espacios para establecer la relación causal entre los hechos. Pregúntate de qué manera encontrar un origen y un vínculo lógico entre los acontecimientos que se describen.
2. Con los elementos de que dispones deberás redactar la trama de una posible novela, en un texto que no supere los 4000 caracteres con espacios. Piensa qué pasará después, quiénes son los personajes y qué pretenden. Llevarás a cabo dos acciones fundamentales. En primer lugar, seleccionar lo que vas a narrar. En segundo, ordenar temporalmente lo que hayas seleccionado. ¿Quieres una trama cronológica? ¿O prefieres las anacronías? Si escoges este último caso, no olvides usar las retrospecciones o las prospecciones.
El fascículo catorce se titulaba "Viajando en el tiempo: de historia a trama".
El anunciado del ejercicio era el siguiente:
DE HISTORIA A TRAMA
1. Elige solo una de estas cinco ideas:
- Un pintor rompe a cuchillazos el lienzo sobre el que estuvo trabajando los últimos tres años de su vida.
- La nave Conqueror aterriza en el planeta Antígona, un planeta formado únicamente por nubes de color negro.
- Saray echa al fuego un manojo de cartas manuscritas y un contrato de trabajo. En ese mismo momento, Álex toca el timbre de la casa.
- Alba mira el cartel indicador de los vuelos que llegan, mientras Pedro pierde la orientación al salir del lavabo.
- Un diputado del Parlamento Europeo hace extrañas muecas en plena sesión extraordinaria, y se pregunta qué pasa que su asistente no aparece.
Una vez escogida una de las ideas, te proponemos extenderla a un párrafo de no más de 200 caracteres con espacios para establecer la relación causal entre los hechos. Pregúntate de qué manera encontrar un origen y un vínculo lógico entre los acontecimientos que se describen.
2. Con los elementos de que dispones deberás redactar la trama de una posible novela, en un texto que no supere los 4000 caracteres con espacios. Piensa qué pasará después, quiénes son los personajes y qué pretenden. Llevarás a cabo dos acciones fundamentales. En primer lugar, seleccionar lo que vas a narrar. En segundo, ordenar temporalmente lo que hayas seleccionado. ¿Quieres una trama cronológica? ¿O prefieres las anacronías? Si escoges este último caso, no olvides usar las retrospecciones o las prospecciones.
Una propiedad molesta (René, la pintora)
1) René, una esclava doméstica en el siglo XIX en los EEUU,
rompe a cuchillazos el lienzo sobre el que estuvo trabajando los últimos tres años de su vida. De los dieciséis a los diecinueve pintó sobre el mismo lienzo diferentes cuadros. Cuando acababa uno, como no tenía más material, pintaba el siguiente cuadro encima del anterior. Esta dinámica se rompe el día que la señora de la casa, Louise, casi la descubre. René intenta evitar el castigo destruyendo rápidamente el lienzo.
2) René, una esclava adolescente, pinta cuadros a escondidas. Aunque ignora cualquier tipo de conocimiento técnico sobre pintura (no sabe lo que es la perspectiva, ni las líneas de fuga), crea una pintura sencilla, ingenua, emotiva con temática que abarca desde lo que le sucede a su alrededor (vida cotidiana de los amos o con otros esclavos), pasando por mundos imaginados con gran lirismo.
Pese al secretismo con el que actúa, un día es descubierta por la señora de la casa, Louise. Momentos antes de oír como la señora baja las escaleras del sótano donde pinta, acuchilla el lienzo, pero no lo suficiente para que no se pueda ver lo que ha creado. La viuda, Louise, en vez de castigarla, ve una oportunidad para conseguir ingresar dinero, ya que su marido murió dejándola casi en la ruina.
A partir de aquel momento, Louise vende cuadros a sus amigas simulando ser ella la pintora. Incluso consigue el encargo de ilustrar un cuento infantil, que le llevará a conocer a un editor con el que se casará. Este hombre, Jack Whittaker, es muy bueno con Louise pero terriblemente cruel con los esclavos.
Jack opina, entre otras cosas, que un esclavo nunca debe ser un artesano, ya que este trabajo podría crearle deseos de independencia. Por ese motivo, Louise no le cuenta que la auténtica pintora es René. Un día que Louise está pasando unos días en casa de sus padres, Jack descubre a René pintando y cree que la sirviente tiene celos de su esposa. La castiga dejándola diez horas en la caja caliente, un ataúd de metal puesto al sol (sucede en el mes de julio). Al salir, René empieza a tramar su venganza. En cada cuadro nuevo que pinta, introduce algún secreto que alguien no desearía que se supiera. Pero lo oculta tan bien, que sólo el “destinatario” lo identifica. Así consigue que el receptor compre para no ser descubierto, pero que se sienta chantajeado, lo que va creando resentimiento hacia Louise (que ignora esta treta), hasta que al final no la invitan en ningún sitio, la rechazan y no tiene a quién vender sus cuadros.
Paralelamente, Jack se busca problemas con otros propietarios debido a su carácter pendenciero. Sus deudas con el juego y su alcoholismo provocan que su negocio editorial se hunda. Además cada vez es mas cruel con su esposa. Louise se da cuenta que pronto volverá a estar en la ruina, porque su marido ya sólo tiene pérdidas y que están en caída libre. Teme volverse “po'buckra” (basura blanca), un blanco pobre que ni siquiera puede mantener a ningún esclavo. Louise pide ayuda a René, que recela de ella porque cree que sabe lo que le hizo su marido y que ella ni se inmutó. La señora reconoce su error al despreocuparse de todo y ser insensible. René dice que pondrá todo de su parte para que las cosas mejoren, pero a cambio pide dos condiciones. Una es que un día que Jack llega borracho lo pongan diez horas en la caja caliente. Así se hace, y Jack comprende el sufrimiento que ha causado. Otra es que, de puertas afuera ella será una esclava, pero en el interior de la casa René será libre y deberá ser tratada como tal. Louise convence a Jack (cada vez más hundido) para que firme los documentos de liberación. Legalmente se convierte en libre. Pero fiel a su promesa, vuelve a pintar cuadros con detalles que halagan a las amigas de Louise, que vuelve a ganar el favor social y evita la deshonra pública.
rompe a cuchillazos el lienzo sobre el que estuvo trabajando los últimos tres años de su vida. De los dieciséis a los diecinueve pintó sobre el mismo lienzo diferentes cuadros. Cuando acababa uno, como no tenía más material, pintaba el siguiente cuadro encima del anterior. Esta dinámica se rompe el día que la señora de la casa, Louise, casi la descubre. René intenta evitar el castigo destruyendo rápidamente el lienzo.
2) René, una esclava adolescente, pinta cuadros a escondidas. Aunque ignora cualquier tipo de conocimiento técnico sobre pintura (no sabe lo que es la perspectiva, ni las líneas de fuga), crea una pintura sencilla, ingenua, emotiva con temática que abarca desde lo que le sucede a su alrededor (vida cotidiana de los amos o con otros esclavos), pasando por mundos imaginados con gran lirismo.
Pese al secretismo con el que actúa, un día es descubierta por la señora de la casa, Louise. Momentos antes de oír como la señora baja las escaleras del sótano donde pinta, acuchilla el lienzo, pero no lo suficiente para que no se pueda ver lo que ha creado. La viuda, Louise, en vez de castigarla, ve una oportunidad para conseguir ingresar dinero, ya que su marido murió dejándola casi en la ruina.
A partir de aquel momento, Louise vende cuadros a sus amigas simulando ser ella la pintora. Incluso consigue el encargo de ilustrar un cuento infantil, que le llevará a conocer a un editor con el que se casará. Este hombre, Jack Whittaker, es muy bueno con Louise pero terriblemente cruel con los esclavos.
Jack opina, entre otras cosas, que un esclavo nunca debe ser un artesano, ya que este trabajo podría crearle deseos de independencia. Por ese motivo, Louise no le cuenta que la auténtica pintora es René. Un día que Louise está pasando unos días en casa de sus padres, Jack descubre a René pintando y cree que la sirviente tiene celos de su esposa. La castiga dejándola diez horas en la caja caliente, un ataúd de metal puesto al sol (sucede en el mes de julio). Al salir, René empieza a tramar su venganza. En cada cuadro nuevo que pinta, introduce algún secreto que alguien no desearía que se supiera. Pero lo oculta tan bien, que sólo el “destinatario” lo identifica. Así consigue que el receptor compre para no ser descubierto, pero que se sienta chantajeado, lo que va creando resentimiento hacia Louise (que ignora esta treta), hasta que al final no la invitan en ningún sitio, la rechazan y no tiene a quién vender sus cuadros.
Paralelamente, Jack se busca problemas con otros propietarios debido a su carácter pendenciero. Sus deudas con el juego y su alcoholismo provocan que su negocio editorial se hunda. Además cada vez es mas cruel con su esposa. Louise se da cuenta que pronto volverá a estar en la ruina, porque su marido ya sólo tiene pérdidas y que están en caída libre. Teme volverse “po'buckra” (basura blanca), un blanco pobre que ni siquiera puede mantener a ningún esclavo. Louise pide ayuda a René, que recela de ella porque cree que sabe lo que le hizo su marido y que ella ni se inmutó. La señora reconoce su error al despreocuparse de todo y ser insensible. René dice que pondrá todo de su parte para que las cosas mejoren, pero a cambio pide dos condiciones. Una es que un día que Jack llega borracho lo pongan diez horas en la caja caliente. Así se hace, y Jack comprende el sufrimiento que ha causado. Otra es que, de puertas afuera ella será una esclava, pero en el interior de la casa René será libre y deberá ser tratada como tal. Louise convence a Jack (cada vez más hundido) para que firme los documentos de liberación. Legalmente se convierte en libre. Pero fiel a su promesa, vuelve a pintar cuadros con detalles que halagan a las amigas de Louise, que vuelve a ganar el favor social y evita la deshonra pública.
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martes, 5 de febrero de 2013
Los personajes: como hacer que sean creíbles
El relato que se puede leer a continuación lo escribí a partir de lo que aprendí en el fascículo número trece
del curso de escritura creativa "El placer de escribir" de Planeta
deAgostini.
El fascículo trece se titulaba "Los personajes: cómo hacer que seduzcan"
El anunciado del ejercicio era el siguiente:
UN PERSONAJE CREÍBLE
1. Piensa en un personaje ficticio de la tradición que tenga las características de alguno de los arquetipos que hemos visto en la lección.
2. Créale un objetivo a este personaje.
3. Otórgale una marca, una característica que lo haga diferente al resto y que no comparta con el personaje en el que se basa.
4. El personaje debe dudar o sufrir una contradicción vital que lo humanice.
5. Una vez creado el personaje y sus características, escribe una escena que no supere los 4200 caracteres con espacios en la que lo veamos en acción.
El personaje en el que pensé fue en un rebelde. Según el fascículo número trece:
" Aquellos que van contra las reglas forman parte de otro clan. Hablamos de los rebeldes, esa clase de personajes que solo necesita una condición para existir: la presencia de unas normas que puedan ser transgredidas.
En su condición de ser social, adaptado a la vida en comunidad, el ser humano debe regir su conducta mediante leyes. Pero no todos suelen estar conformes con ellas, y es allí donde aparece la figura de este arquetipo insumiso."
Son rebeldes, por ejemplo, Prometeo, Eva y Adán, y el protagonista de"Rebelde sin causa".
El personaje rebelde es en un niño de seis años que desobedece la orden de su madre de permanecer en el coche mientras ella, desde fuera y alejada de donde está el niño, llama por el móvil. El cuento se titula "Sergio".
El fascículo trece se titulaba "Los personajes: cómo hacer que seduzcan"
El anunciado del ejercicio era el siguiente:
UN PERSONAJE CREÍBLE
1. Piensa en un personaje ficticio de la tradición que tenga las características de alguno de los arquetipos que hemos visto en la lección.
2. Créale un objetivo a este personaje.
3. Otórgale una marca, una característica que lo haga diferente al resto y que no comparta con el personaje en el que se basa.
4. El personaje debe dudar o sufrir una contradicción vital que lo humanice.
5. Una vez creado el personaje y sus características, escribe una escena que no supere los 4200 caracteres con espacios en la que lo veamos en acción.
El personaje en el que pensé fue en un rebelde. Según el fascículo número trece:
" Aquellos que van contra las reglas forman parte de otro clan. Hablamos de los rebeldes, esa clase de personajes que solo necesita una condición para existir: la presencia de unas normas que puedan ser transgredidas.
En su condición de ser social, adaptado a la vida en comunidad, el ser humano debe regir su conducta mediante leyes. Pero no todos suelen estar conformes con ellas, y es allí donde aparece la figura de este arquetipo insumiso."
Son rebeldes, por ejemplo, Prometeo, Eva y Adán, y el protagonista de"Rebelde sin causa".
El personaje rebelde es en un niño de seis años que desobedece la orden de su madre de permanecer en el coche mientras ella, desde fuera y alejada de donde está el niño, llama por el móvil. El cuento se titula "Sergio".
Sergio
-->
Intentó leer los
labios de mamá pegando la nariz al cristal con las manos ahuecadas.
Estaba demasiado lejos para oír lo que decía. Hacía dos canciones
del grupo Las Nubes Ambulantes que mamá había aparcado en el
párking al aire libre del súper, ya cerrado y tres canciones que
le había obligado a prometer que no saldría del coche. Pasara lo
que pasase.
Ella estaba hablando por el móvil con ese hombre, Micki.
Sabía que los dos iban al mismo instituto nocturno. No como papá,
que iba a la Upersividad, que era una escuela mucho más importante
que la de Micki. Sergio tenía casi seis años. A esa edad ya se
sabían cosas. Sabía que papá era verdaderamente listo y que
Micki era un bobo. Este pensamiento lo puso furioso. Le daba igual
que mamá se enfadara y lo castigase, pero iba a romper su promesa.
Ella no debería estar hablando con Micki. Papá no querría. Levantó
el seguro y salió corriendo del coche. Giró la cabeza y vio que
seguía hablando por el móvil, pero no la veía muy bien porque se había
formado una especie de neblina.
De todas formas, le daba igual.
Caminó hasta el final del aparcamiento. Hizo pis en el muro, pateó
unas piedras, se tumbó en el suelo mirando hacia el cielo oscuro
sin luz de luna. Las estrellas eran fuego, se lo había dicho papá.
Cuando se cansó, volvió caminando hacia el coche cantando la
canción Monstruo Buñuelo. Estaba a mitad de camino, cuando las
farolas parpadearon y se apagaron. Dejó de andar: no veía nada. Oía
la música lejana del coche, pero no sabía hacia qué dirección
caminar. Pensó en la peli Kung Fu Panda que había visto en casa de
la abuela el sábado. ¿Qué habría hecho Kung Fu Panda? Intentaba
imaginarlo cuando vio algo que le hizo gritar de terror. Un monstruo
corría a toda velocidad hacía él. Como una flecha. El malo lo
miraba fijamente con odio, quería hacerle daño.
Sergio tembló,
pero no pudo pronunciar la única palabra que quería gritar. Cerró
los ojos con todas sus fuerzas. Al poco rato el malo lo golpeó y le
hizo caer de espaldas. Se defendió dando patadas y manotazos. Al
abrir los ojos para enfrentarse al horror se dio cuenta de algo que
lo dejó perplejo. El monstruo era una bolsa de plástico. La música
familiar de Las Nubes Ambulantes volvió a sonar. Corrió a tientas
siguiendo el sonido, hasta llegar al coche donde entró y puso otra
vez el seguro. Enseguida llegó mamá, llorosa. Esta vez se las iba a
cargar.
--Cariño, ¿has cogido
frío?
Lo besó y abrazó muy
fuerte.
Sergio rompió a
llorar.
--¿Qué te ocurre? Si
sólo he estado hablando durante un cuarto de hora...Lo siento, hijo.
Miró a mamá como si
fuera la primera vez que la veía. Ya nunca más sería el bebé que
fue. Aunque quisiera. Le sonrió y ella le devolvió la
sonrisa, mientras le enjugaba las lágrimas con un pañuelo de papel.
Al cabo de un rato, arrancó el coche. Iban camino a casa.
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